El puzzle

400 AÑOS



Este año ha sido proclamado como Año Internacional de la Astronomía, en reconocimiento, ¡nada menos!, a los 400 años de que Galileo armase su telescopio. Un acontecimiento que revolucionó el conocimiento de la astronomía y las leyes físicas que rigen el universo. Aunque el descubrimiento y las conclusiones de sus observaciones le hayan costado a Galileo no pocos dolores de cabeza... Hoy, cuatrocientos años después, nos maravillamos con los avances en la óptica y la resolución de imágenes, con la incorporación de la tecnología digital y los softwares que permiten componerlas y descomponerlas a través de códigos binarios, aparentemente muy simples.

En las últimas semanas, han comenzado a circular por la red imágenes tomadas con cámaras de megapíxeles, que permiten un alcance y una resolución inimaginables hasta ahora. El juramento presidencial de Obama, e imágenes de París y de Tokio circulan ya por Internet y pueden ser vistas como una gran foto panorámica. Pronto esa tecnología estará al alcance del público en general, o por lo menos, de quienes puedan pagarla... Hace pocos días, también, el transbordador Atlantis llegó al telescopio espacial Hubble para reparar su cámara principal e instalarle nuevas lentes que asegurarán su funcionamiento por cinco años más, profundizando cada vez más la observación del universo. Al estar fuera de la atmósfera, el telescopio puede realizar una observación sin interposición de obstáculos.

Más allá de Galileo o del Hubble, se puede aprovechar también el Año de la Astronomía para utilizar nuestros ojos, las primeras lentes de la naturaleza, y mirar un poquito más hacia el cielo.

Humberto Gutiérrez Regal


PARA PENSAR:

Según el Anuario Eclesiástico, entre 1974 y 2004, la población de América Latina creció casi un 80%. En el mismo período, el número de sacerdotes creció 44.1% y el de religiosas, sólo 8%.

Según datos de la Intendencia Municipal de Montevideo, durante 2008, la venta de boletos creció 9.64% en relación a 2007, superando por primera vez en 15 años, los 300 millones de boletos anuales.

Un estudio del Consejo de Transporte Aéreo del Reino Unido reveló que en 2005, las compañías aéreas perdieron 30 millones de maletas; en 2006, 34 millones; y en 2007, 42 millones. De éstas últimas, un millón nunca fueron recuperadas. El estudio estima que en 2019 se perderán 70 millones de maletas.

El Registro Nacional de Empresas de Seguridad señala que Uruguay tiene 298 empresas de seguridad, en las que trabajan 12.998 guardias. El número de guardias es 70% mayor al de 2001, cuando había 7.500 guardias en 190 empresas, y tres veces mayor que en 1990, cuando había 68 empresas con 3.570 empleados. Esto supone un incremento de 264% en los últimos 18 años.

Según informes del Observatorio Social de Programas e Indicadores del Ministerio de Desarrollo Social, los departamentos que tienen un mayor porcentaje de población por debajo de la línea de pobreza son Rivera (37.5%), Tacuarembó (34.7%), Cerro Largo (31.9%) y Durazno (314.%). Los departamentos de menor registro son Flores (16.6%), Colonia (19.4%), San José (20.4%) y Florida (21.3%).




VERDAD Y MENTIRA


Verdad y Mentira se encontraron una tarde en el camino. -“Buenas tardes”, dijo Verdad. -“Buenas tardes”, respondió Mentira. -“¿Cómo te va?”. -“Me temo que no muy bien -suspiró Verdad-. Son tiempos difíciles para alguien como yo”. -“Sí, ya veo”, comentó Mentira, mirando las ropas harapientas de Verdad. -“Es que hoy nadie quiere emplearme. Donde voy, la mayoría de la gente me ignora o se burla de mi. Es desalentador, te lo aseguro. Me empiezo a preguntar por qué lo soporto”. –“Exactamente, ¿por qué? -agregó Mentira-. Ven conmigo y te mostraré cómo llevarte bien. No hay motivo para que no puedas comer como yo y vestir la mejor ropa como yo. Pero tienes que prometer que no dirás ni una palabra contra mí mientras estemos juntas”. Verdad hizo la promesa, no porque le gustara la compañía de Mentira, sino porque tenía tanta hambre que desfallecería si no comía nada.

Siguieron caminando y llegaron la ciudad. Mentira la condujo al mejor restaurante. -“Mozo, queremos la mejor carne, las golosinas más dulces, y el mejor vino”. Y comieron hasta la noche. Cuando ya no pudo más, Mentira se puso a golpear la mesa y el gerente acudió enseguida. -“¿Qué clase de lugar es éste? -protestó Mentira-. Hace una hora que le di al mozo un billete y todavía no me ha traído el cambio”. El gerente llamó al mozo, pero éste le dijo que esa persona no le había dado ningún billete.

-“¿Qué?”, gritó Mentira, llamando la atención de todos. -“¡Vienen a comer ciudadanos decentes y ustedes les quitan el dinero que ganaron con su esfuerzo! Me habrán engañado una vez, pero nunca más. ¡Tome! -agregó, tirando un billete al gerente-. ¡Pero esta vez tráigame el cambio!”. El gerente, temiendo por la reputación de su negocio, no quiso aceptar el billete, y en cambio, le trajo el vuelto del primer pago que Mentira decía que había hecho. Luego llamó al mozo, lo trató de ladrón y amenazó con despedirlo.

-“¡Ay, Verdad! ¿Dónde te escondiste? ¿Abandonaste a los trabajadores?”, suspiró el mozo. -“No, estoy aquí, pero el hambre me nubló el juicio, y no puedo hablar sin romper la promesa que le hice a Mentira”. Cuando salieron la calle, Mentira soltó una carcajada. -“¿Ves cómo funciona el mundo? Me las arreglé muy bien, ¿no?”. Pero Verdad replicó: -“Prefiero morirme de hambre a vivir como tú”. Y así siguieron cada cual su camino y nunca más anduvieron juntas.




Reencuentro -¿o despedida? de Los Olimareños
UNA CITA CON LA HISTORIA

Luis Eduardo ya peina canas. De boina y campera, acompañado por su esposa, se sentó en la tribuna Olímpica del Estadio Centenario, a donde no iba desde hacía años. Pero esta vez tenía que estar. Se lo impuso casi como una cita con la historia. “Para los que tenemos unos carnavales encima, es como volver 30 años atrás. Estas canciones me dieron fuerza en las épocas más duras”, comentó con la emoción a flor de piel, antes del comienzo del reencuentro de “Los Olimareños”, el acontecimiento artístico más importante del año. Luis Eduardo flameó una bandera uruguaya durante todo el show. Fue una de las 36.000 personas que presenció el histórico concierto. En cierta medida, su testimonio grafica el significado del espectáculo para toda una generación.

A 25 años de su retorno al país -y del recital, bajo lluvia, en el mismo escenario- y a casi veinte de su separación, el dúo de Braulio López y Pepe Guerra brindó dos emotivos recitales, con localidades agotadas. “El regreso es una deuda contraída con la gente”, dijo Pepe Guerra, al presentar un espectáculo que no estuvo exento de polémicas, en particular, por el precio de las entradas, que costaron de $ 250 a $ 2350, un precio poco accesible para el “pueblo uruguayo” que los catapultó a la fama; y por las suspicacias de que el reencuentro no refleje un acercamiento real entre los artistas, cuya separación hasta hoy está cargada de misteriosos silencios.

En el escenario, ambos demostraron la vigencia de un repertorio tatuado en la memoria colectiva de los uruguayos. Matrimonios adultos con sus hijos, parejas jóvenes que re-significaron canciones de otra época, y algunos adolescentes fueron la postal de los recitales, semejantes pero con matices: el primero, quizás, falto de calidez en la interacción, y el segundo, donde aparecieron más sueltos y mejor acoplados musicalmente. La potencia de las voces -lógicamente atenuadas por el paso del tiempo-, la sincronía de las guitarras, letras cargadas de simbolismo y una banda instrumental que dio una tónica singular al sonido original, revivieron el grupo formado en 1962.

Como estandartes del canto popular e íconos de la resistencia contra la dictadura, “Los Olimareños” fueron pioneros en la conformación de una música con identidad nacional gracias a canciones que reflejan la cotidianeidad del hombre común y la adoración a la naturaleza, sin perder de vista la realidad y el compromiso socio-político. Melodías prohibidas durante la dictadura, que obligó al dúo a un doloroso destierro que también contribuyó a enaltecer casi míticamente su obra.

Aunque se promovió como despedida definitiva, el dúo volverá a cantar este mes en Argentina. El reencuentro ya valió por su carácter histórico y los atributos artísticos, pero si sirve también para que se replanteen su distanciamiento y se den una oportunidad de superación, dejarán un legado que trascenderá la esfera musical.

Sebastián Rebellato

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