LAS ELECCIONES Y EL MUNDO EN COMÚN
Un pueblo se reconoce por sus costumbres, y un pueblo maduro se reconoce por su intento permanente de comprender el sentido de esas costumbres. Sin este ejercicio en el que se funden tradición y presente, los rasgos culturales se transforman en simples prejuicios. Así pasa con la caracterización de los uruguayos como grises, chatos y solidarios. Y así puede pasar, también, con la afirmación de que somos una comunidad con un firme compromiso cívico que se manifiesta en toda instancia electoral. Las elecciones internas del 28 de junio renuevan este dilema. No hay duda que la participación activa en los procesos que tienen que ver con el futuro gobierno es valiosa, pero hay patologías sociales que pueden rebajar la calidad de esa práctica.
Aunque se podrían enumerar varias -como la transformación de las campañas en largos espectáculos mediáticos y la mutación de los instrumentos de sondeo en simples herramientas de marketing- hay una que parece sobresalir. La filósofa Hannah Arendt la presenta así: “Una sociedad de masas no es nada más que el tipo de vida organizada que se establece automáticamente entre los seres humanos que están todavía relacionados unos con otros, pero que han perdido el mundo que una vez fue común a todos ellos”.
Quizás esta descripción no calce mucho con los uruguayos, pero la interrogación sobre si aún tenemos un mundo en común no puede ser eludida. Porque de otra forma, los procesos electorales terminan adquiriendo rasgos de una competencia a muerte entre grupos de intereses excluyentes, y los que deben ser interlocutores válidos parecen hablar, de pronto, una lengua incomprensible. El discurso de polarización recurrente en las manifestaciones de muchos candidatos y operadores políticos conlleva el riesgo de la profecía autocumplida, es decir, el de terminar produciendo ellos mismos el estado de cosas anunciado.
Una posible alternativa se abre cuando se mantiene vigente la pregunta sobre el mundo en común: ¿creemos que todavía son viables un espacio público, una autoconcepción y unos criterios valorativos comunes con el resto de la ciudadanía? Si es así, los sucesivos actos eleccionarios tendrán el carácter abierto que está implícito en la construcción de todo proyecto colectivo. Si no lo es, el civismo activo de nuestro pueblo será un rasgo más de la exagerada caricatura que a veces nos representa.
Agustín Reyes Morel
LA GRIPE Y LOS MEDIOS
Al principio, gripe porcina. Hoy, gripe humana. La gripe AH1N1 ha contagiado en forma confirmada a casi siete mil personas en el mundo. Comenzó en México y se fue extendiendo a varios países, hasta transformarse en una pandemia. Hoy, Estados Unidos parece ser el principal foco de diseminación.
Sin duda, la enfermedad provoca una justificada preocupación y merece las medidas preventivas que la Organización Mundial de la Salud y los países han tomado. Pero hay cosas que habría que poner en su justo lugar. Lo primero: es cierto que llama la atención que esta gripe provoca la muerte de personas de todas las edades e, incluso, principalmente, de personas de edad media, es decir, de quienes tienen supuestamente un sistema inmunológico sano. Sin embargo, hay que decir que toda gripe es peligrosa, y que anualmente, miles de personas mueren en el mundo por complicaciones de la gripe común, especialmente niños, ancianos e inmunodeprimidos.
Y lo segundo: la segunda pandemia que se ha provocado. Una pandemia de psicosis y paranoia, que ha llevado a discriminar a los ciudadanos mexicanos, a agotar los stocks de antivirales, casi a retirar el saludo a cualquier persona que simplemente estornude, y hasta a hacer circular por Internet versiones cinematográficas de intrigas y conspiraciones. Las vacunas contra la gripe, que en nuestro país, como en otros, han dormido muchas veces a la espera de que la gente las utilice, se agotaron. Incluso sabiendo que no protege contra el virus AH1N1.
Y mientras esto sucede, muy pocos se enteraron que tan sólo en Nigeria, Níger y Chad, una epidemia de meningitis, en estos días, ha infectado ya a más de 50.000 personas y ha provocado más de 1.900 muertos. O que la enfermedad de Chagas afecta a más de 18 millones de personas en América Latina. Pero claro, de esto no se habla en los medios de comunicación. Como no se termina de tomar conciencia, tampoco, mientras la gente teme por la epidemia de gripe, de los muertos que siguen provocando los accidentes de tránsito o el consumo de tabaco. Mañana la gripe pasará y la gente dejará de preocuparse, hasta que aparezca otra… Si sale por los medios, claro.
Humberto Gutiérrez Regal
UN GOL AL FUTURO
Por este lugar apareció un día un juego que, según decían, pertenecía a los ingleses. Por algún descuido, o por falta de precisión en la pegada, la pelota se escapó lejos y cayó en la periferia. Y allí la trataron de manera diferente... Los barrios le hicieron sentir su respeto, y ella se sintió protegida, acariciada y defendida. Aunque con el tiempo dejó de ser el juego preferido de los barrios y en torno a ella se comenzó a generar una gran competencia. Era el barrio, la esquina, la parroquia, el club social y deportivo. Era la gente y sus pertenencias. Y allí, la pelota... Habría que encontrar un por qué a ese entrañable amor por el fútbol.
Poco importaba que fuera de trapo, de goma o de cuero. La mayoría comenzó a jugar con ella desde niño. Con el tiempo, muchos avanzaron tras el sueño de ser futbolistas profesionales, aunque muy pocos logran convertirlo en realidad, con el agravante de que, generalmente, cuando se acercan a ser profesionales, consagran íntegramente su tiempo a esa actividad, y descuidan los espacios para otras tareas. Y así transcurren los años... Muchos terminan siendo trabajadores del deporte, lo que les permite sobrevivir mientras están en actividad. Pero cuando la carrera termina, o se trunca por algún imponderable del destino, no están capacitados ni preparados para afrontar lo que viene. Es decir, para comenzar una nueva vida familiar, social, laboral y económica cuando ya tienen alrededor de 35 años.
Por eso es trascendente el Programa Nacional de Formación Integral del Futbolista Juvenil Uruguayo llamado “Un gol al futuro”, presentado el pasado 27 de abril, en el Teatro Solís, por el presidente Tabaré Vázquez. El Programa, basado en los tres pilares fundamentales de deporte, salud y educación, apunta a una serie de incentivos a otorgar a las Instituciones deportivas para que aseguren que los jóvenes deportistas, mientras se capacitan como tales, no descuiden su participación en el sistema educativo y se preparen para otras actividades laborales, con las que, al concluir su carrera activa, puedan insertarse en la sociedad.
Para despertar el talento deportivo de los jóvenes, se necesita una preparación integral de calidad. ¡Que nadie piense que es un asunto menor! Primero están los jóvenes, y después el deporte. Sea el que sea.
Oscar de León