Mostrando la hilacha |
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Coincidiendo con el paso de las reliquias de San Juan Bosco por nuestra patria, la inspectoría San José publicó un sencillo folleto que contiene las cartas que cruzaron Mons. Vera y nuestro padre. Son apenas ocho, fechadas entre el 17 de noviembre de 1876 (presentación de la primera expedición misionera al Uruguay) y el 31 de enero de 1881, (gratitud por el cariño y apoyo episcopal a las primeras comunidades salesianas en el Uruguay). Se lee como presentación: “Con motivo del Sesquicentenario […] de la Congregación Salesiana, publicamos aquí la correspondencia que intercambiaron el siervo de Dios Mons. Jacinto Vera y nuestro Santo Fundador, San Juan Bosco, en los albores de nuestra Familia Salesiana en el Uruguay. Acercándonos a los 150 años de la fundación de la Congregación Salesiana, queremos dar cumplimiento a la intención de Don Bosco, cuando en una de estas cartas le expresaba a Jacinto Vera: ‘La memoria de Vuestra Excelencia será siempre recordada con gratitud por los salesianos…’. Quiera Dios que la lectura de las mismas renueve en nuestros corazones el ardor apostólico de estos discípulos de Cristo”. La primera de este conjunto es, quizás la más conocida; en ella Don Bosco escribe “Yo pongo a todos estos hijos míos en sus manos; en el pasado fueron míos, en el futuro serán todos suyos. Espero que Vuestra Excelencia quedará satisfecho”.
LA TEJA:
Muchos años han pasado desde aquel remoto comienzo de 1922, cuando un grupo de Damas Vicentinas se presentara ante el P. Inspector Don José Gamba a plantear su inquietud ante “los innumerables grupos de niños y jóvenes, muchos de ellos huérfanos, que deambulan por el pueblo La Victoria sin recibir educación cristiana”.
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