Editorial

TIEMPO DE NACIMIENTOS

El mes de diciembre alberga sentimientos encontrados: por un lado la nostalgia del año que se termina, con todo lo que esto supone de pérdida; por el otro, las ganas de vivir un tiempo distinto en el año que comienza, preñado de sorpresas, esperanzas, novedad.

Estamos concluyendo un 2009 que ha sido excepcional para la Familia Salesiana del mundo, y de nuestra patria en particular. La conmemoración de los 150 años del nacimiento de la Congregación Salesiana y, con ella, de la Familia Salesiana, que celebraremos el 18 de este mes; el inicio de la peregrinación de la Urna conteniendo las reliquias de Don Bosco, y la presencia de nuestro Padre y Fundador hasta en los últimos rincones salesianos de nuestra patria: presencia que fue capaz de despertar en todos nosotros un renovado entusiasmo por el carisma salesiano y por la misión que Dios nos regaló por su intermedio. Se abre un espacio enorme para la gratitud. Ojalá podamos sentir lo que el niño que escribió aquella carta: “Querido Niño Jesús: yo creía que el naranja no pegaba con el violeta. Pero luego he visto el atardecer que hiciste el martes. ¡Es genial! ¡Gracias! Francisco”.

Y nos asomamos a un 2010 rico de tiempo todavía sin estrenar; un año nuevo que nace como una reafirmación de la incansable decisión de Dios de seguir confiando en nosotros, de seguir amándonos, de seguir regalándonos “años para amar y ser felices”. Se trata de valorar el regalo del tiempo. Los días del año que ya va apuntando son demasiado breves para todos los pensamientos que querríamos pensar, todos los paseos que quisiéramos hacer, todos los libros que desearíamos leer, todos los amigos que nos gustaría visitar. Benjamín Franklin escribió: Si amas la vida, no desperdicies los instantes de los que está hecha. Porque el tiempo es como el dinero: quien lo utiliza bien sin malgastarlo, tiene siempre de sobra.

En el escaparate de una agencia de viajes se leía un anuncio, en el que se explicaba que el Concorde sale de París a las once de la mañana y llega a Nueva York a las nueve y media de la misma mañana. Quizás ésa sea la ilusión que muchos alimentan: viajar - vivir - en Concorde, es decir, ganar tiempo al tiempo y duplicar la vida, estirando las horas, avanzando por un amanecer interminable y llegando incluso 'antes' de la hora en que se ha partido. Una buena manera de iniciar el 2010 sería adelantarnos al tiempo, proyectarnos al diciembre próximo y pensar qué cosas desearíamos haber realizado en el año que ahora comienza. Y tomar ahora las decisiones oportunas.

Y en este clima de nacimientos, nos preparamos a la Navidad del Señor, viviendo la espera como una oportunidad para permitir que crezca el deseo. Porque a Dios hay que rastrearlo. Y al encontrarnos con Él, experimentaremos el deseo de aprovechar el tiempo que nos regala para construir actitudes nuevas, como éstas. Acabar con una riña. Hacer la paz. Buscar a un amigo olvidado. Abandonar la sospecha y sustituirla por la confianza. Alentar a un joven a tener confianza en sí mismo. Mantener una promesa. Encontrar tiempo para esas cosas importantes que vamos difiriendo. No guardar rencor. Escuchar más a los otros. Pedir perdón, si nos hemos equivocado. ¡Ser gentiles siempre! Tratar de comprender. Pensar antes en el otro. Reír más. Ser agradecidos. Quedarse en la iglesia más tiempo de lo acostumbrado. Alegrar el corazón de un niño. Contemplar la belleza y las maravillas de esta tierra. Expresar nuestro amor. Expresarlo más fuerte. Expresarlo serenamente. Volverlo a expresar.


P. Jorge Martínez Lena sdb

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