Aportes

Orientaciones Pastorales
RECOMENZAR DESDE EMAÚS


Del 2 al 8 de abril pasado, en la Casa de Retiros “Buen Pastor”, en Florida, se llevó a cabo la primera Asamblea Plenaria anual de la Conferencia Episcopal Uruguaya, en la que, entre otros asuntos, se aprobaron las Orientaciones Pastorales para el período 2008-2013. El documento, firmado por los Obispos, se titula “Recomenzar desde Emaús”, tiene siete partes: Introducción, Objetivo General, Ver la Realidad, Juzgar, Actuar, Medios para implementar las Prioridades Pastorales y Acciones Concretas. El BS presenta aquí la Introducción, el Objetivo General y las Prioridades Pastorales aprobadas.

Con la luz del Señor Resucitado y con la fuerza del Espíritu Santo” (Documento de Aparecida, 1), los Obispos del Uruguay hacemos llegar a todo el Pueblo de Dios nuestro saludo pascual junto a las nuevas Orientaciones Pastorales 2008-2013.

“Los Obispos, además del servicio a la comunión que prestan en sus Iglesias Particulares, ejercen este oficio junto con las otras Iglesias Diocesanas. De este modo, realizan y manifiestan el vínculo de comunión que las une entre sí… En la Conferencia Episcopal los Obispos encuentran su espacio de discernimiento solidario de los grandes problemas de la sociedad y de la Iglesia, y el estímulo para brindar las Orientaciones Pastorales que animen a los miembros del Pueblo de Dios a asumir con fidelidad y decisión su vocación de ser discípulos misioneros” (DA 181).

“Los pueblos de América Latina y el Caribe viven hoy una realidad marcada por grandes cambios que afectan profundamente sus vidas. Como discípulos de Jesucristo, nos sentimos interpelados a discernir los ‘signos de los tiempos’, a la luz del Espíritu Santo, para ponernos al servicio del Reino, anunciado por Jesús, que vino para que todos tengan vida y ‘para que la tengan en plenitud’ (Jn. 10,10)” (DA 33).

Como Pastores, hemos querido también abrir nuestros ojos, nuestros oídos y nuestro corazón para dejarnos interpelar por las situaciones que se dan en la vida de nuestro pueblo, para reconocer en ellas los signos positivos y los que son motivo de preocupación, para iluminarlos a la luz de la fe.

Las Orientaciones no se identifican con un Plan Nacional de Pastoral, ni tratan de serlo. No pretenden buscar la uniformidad pastoral en el país. Estas Orientaciones o líneas generales de acción pastoral constituyen un marco de referencia común, para el servicio de la evangelización; tarea, esta sí, que implica a todas nuestras comunidades diocesanas.

En las Orientaciones Pastorales, los Pastores proponemos las prioridades y las urgencias pastorales, que son como el horizonte, como el marco de referencia, para elaborar los proyectos pastorales y programas de acción en cada una de las Diócesis.

Estas Orientaciones son culminación de un trabajo participativo realizado por nuestras Iglesias diocesanas y los Departamentos y Comisiones de la Conferencia Episcopal. Agradecemos vivamente esta participación canalizada a través del Secretariado de la CEU, que constituye una nítida expresión de la corresponsabilidad que une a todas las Iglesias diocesanas del Uruguay y a los Organismos Nacionales de servicio.

En el Documento Conclusivo de Aparecida encontramos algunos aportes que nos parecen importantes tener en cuenta a la hora de valorar el significado de las Orientaciones Pastorales para la vida de nuestras Iglesias: “En el pueblo de Dios, ‘la comunión y la misión están profundamente unidas entre sí… La comunión es misionera y la misión es para la comunión’ (ChL 32). En las Iglesias particulares, todos los miembros del pueblo de Dios, según sus vocaciones específicas, estamos convocados a la santidad en la comunión y en la misión” (DA 163). En sintonía con esta afirmación de Aparecida, recordamos las palabras de Juan Pablo II en la Carta Apostólica Novo Millennio Ineunte: “Nos espera, pues, una apasionante tarea de renacimiento pastoral. Una obra que implica a todos” (29), “No dudo en decir que la perspectiva en la que debe situarse el camino pastoral es el de la santidad” (30).

La realización de estas Orientaciones Pastorales favorecen el real cumplimiento del objetivo que se propone la Misión Continental: convertir en discípulos misioneros a todos los bautizados, y a los que por otros caminos se acercan al Señor.

En nuestras Orientaciones Pastorales hemos seguido el método ver-juzgar-actuar reasumido y renovado en Aparecida. “Este método nos permite articular, de modo sistemático, la perspectiva creyente de ver la realidad; la asunción de criterios que provienen de la fe y de la razón para su discernimiento y valoración con sentido crítico; y, en consecuencia, la proyección del actuar como discípulos misioneros de Jesucristo” (DA19).

Como texto iluminador de nuestras Orientaciones Pastorales proponemos el de Lucas 24,13-35, el encuentro de Jesús Resucitado con los discípulos de Emaús. Lo hemos elegido porque en él, Jesús, como Pastor, se hace cercano a nuestra realidad: “¿Qué venían conversando por el camino?” (Lc 24,17); como Profeta, ilumina nuestro caminar: “Y comenzando por Moisés y siguiendo por todos los Profetas, les interpretó todo lo que las Escrituras decían sobre Él” (Lc 24,27); y como Sacerdote, nos alimenta con su Cuerpo y nos envía a evangelizar: “Ellos contaron lo que les había ocurrido cuando iban de camino y cómo lo habían reconocido al partir el pan” (Lc 24,35). De este modo, queremos recomenzar desde Emaús, recorriendo un camino de conversión pastoral para vivir la comunión y la misión, para que nuestro pueblo, en Jesucristo, tenga vida.

En la Virgen de los Treinta y Tres, presencia cercana de María a nuestro pueblo, encontramos “la inspiración para aprender cómo ser discípulos misioneros de Jesús” (DA 269). Que Ella acompañe y bendiga el camino pastoral que proponemos recorrer con estas nuevas Orientaciones Pastorales.

OBJETIVO GENERAL
Promover el encuentro con Jesucristo vivo, “rostro humano de Dios y rostro divino del hombre”, desde una Iglesia evangelizadora, en actitud de permanente conversión pastoral, comunidad de discípulos misioneros y servidora del Reino de la Vida, para ser casa y escuela de comunión en el Uruguay de hoy.

PRIORIDADES PASTORALES
Vivir un auténtico proceso de conversión pastoral
Queremos dejarnos acompañar por el Señor que, con su Palabra, nos ayuda a discernir los acontecimientos de la vida, y se queda con nosotros para convertirnos en servidores del Reino de la vida. En el Uruguay de hoy, la Iglesia no puede eximirse de asumir un proceso de cambio en todos los niveles (cfr DA 367). Por eso priorizamos la conversión pastoral.
Estamos llamados a asumir esta prioridad “desde” y “de cara a” los pobres y los jóvenes.

Vivir más intensamente el llamado a la comunión
En un Uruguay debilitado por la ausencia de comunión, por la fragmentación, y por la confrontación de intereses mezquinos; y ante la tentación de vivir la fe como un bien privado (cfr DA 156), queremos ser una Iglesia casa de comunión y signo de comunión. Esto implica dar prioridad a la diócesis, la Conferencia Episcopal, la parroquia, las Comunidades Eclesiales de Base y Pequeñas Comunidades, y las familias.

Vivir más intensamente el llamado a la misión
En un Uruguay amenazado por la creciente fragmentación, la desvalorización de la vida, y la insolidaridad, queremos ser una Iglesia escuela de comunión, y constructora de comunión. Por eso, en sintonía con toda la Iglesia de América Latina y el Caribe, nos declaramos en misión permanente en nuestro país y en misión “ad gentes”.

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