Nuestras obras |
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UNA GRAN FAMILIA |
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- ¿Cómo es hoy la presencia salesiana en Melo? Otro sector es la Parroquia “Domingo Savio”, una parroquia joven, con apenas 10 años de vida. Atiende una zona que ha crecido permanentemente en los últimos años ya que la ciudad se ha extendido hacia ese lugar, se han formado barrios nuevos y hay muchos complejos de viviendas. Quiere ser una parroquia misionera, que prefiere salir al encuentro de la gente antes que esperar que la gente llegue hasta ella. - Y el otro sector es la Obra Social. ¿Cómo nació la experiencia de “Picapiedras"? El mismo p. Pancho cuenta que hacía poco tiempo que se había erigido la parroquia, que fue confiada a la comunidad salesiana, con la misión de atender esa zona de la ciudad. Una de las capillas que se integraron a la nueva parroquia fue “San Juan Bautista”, en el barrio Feder. Allí, además de las actividades tradicionales, se comenzó el oratorio festivo para atender a los niños de la zona. Y como en el surgimiento de casi todas nuestras obras sociales, la demanda creció, la realidad llamó al compromiso, a jugarse más, y con el aporte de muchas personas que respondieron al llamado, la comunidad se lanzó a pasar del oratorio festivo al oratorio diario y de ahí a la búsqueda de convenios con el entonces INAME. Tras idas y venidas, motivaciones y desmotivaciones, el primer día de julio de 1996 comenzó esta aventura llamada “Picapiedras”. - ¿Qué servicios presta actualmente la Obra Social? El Club del Niño atiende a los niños en edad escolar, en dos turnos, a contrahorario con la escuela. En este proyecto, que es el más antiguo de la Obra, los niños comparten el desayuno o la merienda, pero tienen además apoyo escolar, talleres de computación, manualidades, cocina, teatro y artesanías; y tiempo de recreación, deporte y juego. Una vez por semana tienen un tiempo de catequesis o educación en valores y una celebración en la capilla, donde entre cantos, gestos y oraciones, ponemos en manos de Dios lo que vamos viviendo. Por supuesto: como en todos lados, ¡las fiestas, los paseos, los campeonatos y los campamentos son lo más esperado! Y para los mayores, está el Centro Juvenil, que ofrece apoyo liceal, talleres, computación, espacios de encuentro y recreación, y Grupos de Juventud Misionera Salesiana (JMS) para quienes lo deseen, con la finalidad de dar una respuesta integral en la difícil y apasionante edad de la adolescencia. Un lugar importante de esta propuesta es la Granja “Nuestra Esperanza”, un predio ubicado a 7 kilómetros de la ciudad, en el que desde hace más de tres años, los muchachos encuentran un lugar especial donde el trabajo de la tierra y el encuentro con la naturaleza -aún cuando haya que superar obstáculos fuertes, como la sequía de principio de este año, donde parece que todo se viene abajo- les brindan oportunidades educativas muy valiosas. Pero lo más interesante, por lo menos desde mi experiencia, es el ambiente de “casa” forjado por los educadores que trabajan desde hace años. “Picapiedras” es una gran familia donde hay mucha gente involucrada, desde las padres, los educadores y los niños hasta un grupo grande de personas que colaboran, aportando desde su profesión, desde su cercanía, con su oración y hasta su ayuda material. - ¿Y de ahora en adelante? |