made in Uruguay

UN MUNDO APARTE


"Esto es Uruguay, lo que ves es lo que hay", se lee a la entrada de un cine montevideano y en los afiches que anuncian la película "Aparte". Como en todo cine, los espectadores se ubican en la sala, se quitan los abrigos, se acomodan en los asientos, leen el programa, saborean las palomitas de maíz. La conversación hace de telón de fondo hasta que se apagan las luces; después de los anuncios de los próximos estrenos, comienza un film "aparte". El pop acaramelado no basta para endulzar las amargas imágenes de la pantalla.


INUSUAL SILENCIO

La película de Mario Handler, es mirada en silencio, no se oyen comentarios; el espectador queda estupefacto. El silencio se instala durante y después del film. El ritmo de la gente que se retira de la sala, una vez terminada la película, indica que asistieron a algo fuera de lo común. Con algunas personas que trabajan en el cine compartí esta observación. Decían: “la gente sale distinta, callada...”. Yo acoté, “parece que se retiran de una sala velatoria donde nadie arriesga un comentario hecho sin pensar”.

DIO QUE HABLAR

Es el primer film uruguayo que movilizó a tantos organismos y a tanta gente. Evidentemente los medios de comunicación social le abordaron desde todos los ángulos posibles, el Parlamento se inquietó y el Instituto Nacional del Menor tuvo que responder por sus alusiones y responsabilidades.

Lamentablemente la mayoría del discurso estuvo más en cómo se obtuvieron las imágenes, que en la realidad que muestra. A mí me resultó muy cercano: muestra una familia y muchachos típicos de un oratorio o de una obra social. Es más, las poblaciones y los lugares se corresponden con los escenarios geográficos de dos oratorios: Carlos Favre (Pororó) y Nuevo Valdocco. Los protagonistas entonan dos canciones típicas de las tardes de oratorio, realizándole algún cambio en la letra: “Sube, sube el mono a la palmera....” y “Esta es la barra de ....”.

Para un grupo de uruguayos, particularmente quienes están comprometidos en proyectos socio educativos y pastorales, la película muestra algo vivido a diario, y muy familiar. El BS siempre ha insistido en estos temas, acercando a sus lectores esta realidad y señalando las intervenciones que se realizan a favor de esa población.

En la Familia Salesiana hay más de 500 jóvenes animadores de oratorios y centros juveniles que están presentes en estos contextos; unos 4500 educadores y técnicos de las ONGs de nuestro país trabajan en estos sectores populares. Imposible saber cuántos maestros trabajan en escuelas públicas de contexto crítico, y cuántos son los funcionarios de INAME involucrados directamente con jóvenes. Para todos ellos, ese Uruguay aparte ya existía.

FUE COSA NUEVA

Pero la inmensa mayoría de los uruguayos, ver o escuchar hablar de la película fue descubrir un Uruguay desconocido. Para quienes manejan cifras sobre la pobreza y el deterioro social (que no es sólo social) de la infancia y la familia, la película puso rostros a la frialdad de la estadística. Rostros de gente, con sus ilusiones y sus grandes frustraciones. Porque una cosa es ver compatriotas pidiendo en un semáforo, en la calle o en un informativo; y otra muy distinta es meterse en la trama de sus vidas, en su intimidad, en sus búsquedas... Esto es lo que transmite la película al espectador que por noventa minutos no puede volver a su mundo. Tiene que permanecer y enfrentarse a este otro, que presenta el film y que también existe en el “paisito”.

Visto con los ojos del “clásico comportamiento social esperado”, los personajes pintan –sólo o principalmente– situaciones casi “patológicas”: la adolescente madre soltera que debe mendigar y hurgar en la basura para dar de comer a su hija; el muchacho que sale a robar y termina en centros de reclusión (Colonia Berro o la cárcel) y contrae SIDA; la joven que ejerce la prostitución para sostener a su familia y a su novio que está preso; y la muchachada que pasa en la calle jugando, escuchando cumbia villera y rap, tomando y consumiendo droga.

LA POBREZA TIENE ROSTROS

Una cosa es estar informado sobre estos temas, que para el lector del BS son recurrentes, otra es dejar que la realidad nos hable, y otra es palparla directamente con nuestros propios ojos.

Mario Handler le puso rostros a la pobreza, puso con mayor evidencia que la acción del Estado no llega a todos los uruguayos, puso a la vista que a muchos jóvenes no les alcanza el sistema educativo formal; puso en evidencia que el organismo rector de las políticas de infancia no siempre atiende de forma adecuada a los adolescentes en sus establecimientos; dejó ver que las políticas sociales no están a la altura de los acontecimientos y de las necesidades de la gente. Esto irritó, pero las reacciones se fueron por la tangente.

Cuando la pobreza deja las cifras y comienza a tener rostros, olores y nombres, los dos mundos se aproximan y se contemplan por unos instantes. A veces, estos encuentros desencadenan compromisos personales e institucionales a favor de la gente de los barrios más pobres.

Para aquellos jóvenes y adultos que han tomado contacto personal con quienes sufren la exclusión, que conocen al menos algunos nombres o apodos, que han cobijado a un niño que le tendía los brazos.... para ellos la pobreza tiene rostros. Esos rostros, las asimetrías entre un mundo y el otro, les ha cuestionado la vida.

UN CONTACTO QUE TRANSFORMA

Como éstos jóvenes, muchas personas han sido educados a espaldas del Uruguay Aparte. El día que se chocan con esa forma de vida distinta y comienzan a dedicar algunas horas para compartir con la gente de estos barrios... poco a poco incorporan una experiencia tan intensa como desafiante, que les deja su huella y les transforma la vida.

Los cambios se advierten en que valoran más lo que tienen y comienzan a cuidarlo; reconocen que disfrutan de oportunidades y seguridades que otros carecen y ayudan a que sus hijos o nietos sean conscientes de ello; asumen con más responsabilidad el estudio y el trabajo, se preguntan cómo desde su profesión pueden ofrecer algo a ese Uruguay que no conocían. Y más de algún joven llega a rever su vocación – profesión.

ALGO NO TAN APARTE

Al mismo tiempo que se exhibía la película, entre fines de mayo y comienzos de julio, funcionó una Mesa de Trabajo sobre Mecanismos de Coordinación de las Políticas Sociales. El Abrojo, la Universidad para la Paz y el Instituto de Ciencias Políticas de la Universidad de la República convocaron a integrar dicha mesa a los partidos políticos con representación parlamentaria, a organizaciones de la sociedad civil y a los sindicatos.

El objeto de las reuniones era encontrar Mecanismos de Coordinación de las Políticas Sociales, que se plasmó en un escrito conteniendo los acuerdos consensuados y la explicitación franca y fundamentada de los eventuales disensos.

El documento, fruto del trabajo, fue presentado el 9 de julio en la Sala Maggiolo de la Universidad de la República y firmado por las delegaciones de la Asociación Nacional de ONG (ANONG), la Asociación Uruguaya de Educación Católica (AUDEC), el Encuentro Progresista – Frente Amplio, el Nuevo Espacio, el Partido Colorado, el Partido Independiente, el Partido Nacional y el PIT-CNT.

El documento y la experiencia vivida demuestran que es posible encontrar puntos de coincidencia mediante el diálogo profundo, que los acuerdos que existen entre los uruguayos son más, y que ante la emergencia social, se pueden formular líneas de acción.

La reflexión, los acuerdos y las propuestas fueron formuladas para poner el tema en manos de todos los uruguayos. Sin duda, la posta quedó en el sistema político, principalmente en el gobierno, en los parlamentarios y los líderes de cada sector, para ser discutidos y ejecutar las propuestas que estimen viables.


ALGO ESTÁ PASANDO

Esto señala que en Uruguay algo está pasando. Estamos reconociendo que en pocos meses el país cambió mucho y que la crisis del año pasado afectó a todos, especialmente a quienes viven la exclusión que pinta la película Aparte.

Algo está pasando, técnicos de todos los partidos políticos, de las organizaciones sociales, sindicales y de la Iglesia se ponen de acuerdo en mecanismos de coordinación de políticas sociales y en un conjunto de líneas de acción ante la emergencia que viven muchos de nuestros hermanos.

Aguardamos empujando y trabajando para que estos dos escenarios, estos dos mundos, se encuentren pronto, para ver hecho realidad –mediante la acción política de nuestros gobernantes– “la sinfonía de los dos mundos” como pregonaba el recordado obispo de Recife, Don Helder Camera. Porque el encuentro y la fusión de los dos mundos es posible en un “paisito de cercanías”, creemos que otro Uruguay es posible.

P. Marcelo Fontona

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